Graffiti del artista calljero italiano conocido como "Blu·

martes, 21 de noviembre de 2017


lunes, 8 de diciembre de 2014

Una mirada antropológica al artículo de Fernando Savater: “La ciudadanía democrática no es étnica”. (Retomando la puja universalismo vs particularismo)

Fernández, Sergio y García, Mónica[i]


En su artículo “La ciudadanía democrática no es étnica”[ii], el reconocido filósofo español Fernando Savater reflexiona acerca de lo que para nosotros, los antropólogos es una vieja discusión y que tiene que ver con la puja “universalismo” versus “particularismo”. Sin proponerlo en éstos términos, Savater ofrece un artículo que permite abordar la discusión relativista que ha sido parte del debate antropológico, pero lo hace desde un enfoque sobre el cual merece la pena puntualizar algunas cuestiones.


En primer lugar, su artículo comienza con la frase “las identidades culturales difieren de la condición política”. En tanto que asegura que las personas optamos y descartamos identificarnos o no en algún colectivo determinado, “en cuanto ciudadanos, somos ciudadanos del Estado”. El problema del relativismo y el universalismo nos ha servido para mostrar, por un lado, que existen diferentes y múltiples formas de interpretación y de vivir en el mundo. Formas de vida que obedecen también a múltiples factores sean éstos religiosos, consuetudinarios, culturales o identitarios, entre tantos otros posibles. Si nos apuramos a definir rápidamente a la identidad como un modo de reconocerse y ser reconocidos por otros, ésta es defendida históricamente por distintos grupos de personas que exigen su reconocimiento. En esa postura, se incluyen activistas, profesionales varios, funcionarios, antropólogos, etc. que reclaman el derecho de las personas a que las identidades sean justamente objeto de contemplación en los regímenes democráticos. Por otro lado, nos ha permitido comprender que el mundo y sus habitantes se relacionan de manera harto compleja como para poder definirla y sentenciarla en términos universales y totalizantes, por lo que se hace preciso conocer y atender demandas particulares. En este sentido, Savater resuelve el problema entendiendo que éstos particularismos no pueden separarse del demos:


“Dentro del demos de cada Estado democrático se da siempre una pluralidad más o menos amplia (…) de etnos diferentes y de mestizajes entre ellos. Pero el fundamento de la alianza política en democracia es el demos, es decir el fundamento legal compartido, y no ninguno de los etnos que se basan en condicionar la ciudadanía según requisitos prepolíticos genealógicos o tradicionalistas” (el resaltado es nuestro)


La afirmación de Savater puede expresar, por un lado, una salida al laberinto entre lo universal y lo particular en tanto que podría acercarse a una búsqueda igualadora que supere los enfoques estrictamente culturalistas que pueden ser una traba a la hora de construir ciudadanía.  En nombre del relativismo cultural, pueden aparecer ciertos peligros que, si bien el filósofo español, no menciona, corren el riesgo de no comprender las heterogeneidades presentes aún al interior de los diferentes grupos que habitan un Estado y, al mismo tiempo, dar espacio a justificaciones tan totalizantes como las que se pretende combatir. Este riesgo que, ha sido largamente problematizado por la antropología social en sus debates internos, sobrevuela también, la propuesta de Savater: referirse a un etnos que podría condicionar a la ciudadanía a “requisitos prepolíticos” implica reconocer una forma de política basada en la democracia occidental, su Estado y su ciudadanía como modelo universal al que se debería aspirar: “reclamar la vuelta al etnos como condicionante de la ciudadanía es un retroceso en el largo proceso de universalización democrática” (resaltado original).  Todo lo demás, cabe dentro de marcos “pre” políticos. Previos a la idea de civilización. Algo sobre lo que un Estado no puede volver sino quiere involucionar. No obstante, la lectura de Savater no deja de ser interesante para volver sobre esa vieja discusión que protagonizamos los antropólogos y que, en este caso, la filosofía de Savater, nos ayuda a retomar.


La construcción política de un Estado es un fenómeno por demás complejo. La existencia del propio Estado-Nación ya es una cuestión problemática en su análisis. Y, si queremos avanzar un poco más, podemos agregar que hacer antropología es meterse dentro de esas complejidades, atendiéndolas y asumir, luego, distintos posicionamientos. Discutir acerca de lo universal y lo particular es asumir una posición política. Una posición que asume Savater al proponer un modelo universal de democracia constitucional que nos iguale en derechos. Sin embargo, existen otras miradas acerca de la igualdad y acerca de los derechos: dos términos emparentados pero, como en toda familia, se trata de parientes que discuten.


El artículo de Savater aborda una temática nunca resuelta y sumamente necesaria. En ese sentido, apuesta por una idea de igualdad representada en los valores la democracia occidental. Su propuesta no es menor y contribuye a superar algunos postulados relativistas que muchas veces, en nombre del respeto a la diversidad cultural, contribuyen a reforzar estigmatizaciones y calificaciones que dan sustento a las voces más reaccionarias que se apropian de tales confusiones teóricas y políticas a las que la antropología supo contribuir. Es por ello que la propuesta por una democracia que nos iguale en derechos, pareciera caminar hacia una solución a la encrucijada que plantea la tensión entre lo particular y lo universal. En términos de Savater “el derecho a la diferencia se basa precisamente en que no haya diferencia de derechos”.


No obstante, ese derecho a la diferencia, el respeto por la diversidad o la tolerancia a las diferentes identidades que estaría garantizado por una avanzada democracia constitucional contribuyen a afianzar los valores del multiculturalismo donde prima la idea de "tolerar" al otro. Por otra parte, reconoce al otro como tal: como “otro” con una identidad diferente, cerrada y homogénea. Desconoce, por lo tanto, cualquier conexión intercultural. Fidel Tubino (2002) se refiere al multiculturalismo como una forma de tolerancia en la cual se expresa una noción de ciudadanía en la que se busca la implementación de políticas públicas tendientes a una relación de equidad entre diferentes grupos sociales a quienes deben concedérseles los mismos derechos. Por su parte, Ezequiel Fernández Bravo (2013) se refiere a un “paradigma multicultural” que pone el acento en la existencia de grupos subalternos que necesitan ser protegidos, dada su condición de subalternidad.


En los años ’90 en Argentina, en plena etapa neoliberal, paradójicamente, comenzó a instalarse en la agenda pública la problemática étnica. Tal es así que en su reforma del año 1994, la Constitución Nacional reconoce la preexistencia étnica de los pueblos indígenas así como su derecho a la posesión de tierras, el respeto a la diversidad étnica y el derecho a la convivencia frente a cualquier forma de discriminación. En ese contexto, puede decirse que, al menos en su faceta declarativa, el sistema democrático contempla el derecho identitario como Derecho Humano. Universal y no particular, sostenido en la Constitución Nacional. En este contexto, la propuesta de Savater encuentra su correlato en la Argentina. Vale decir que en los años ’90, primaba en la agenda de los gobiernos internacionales y, especialmente latinoamericanos -donde la lucha indígena ha sido vanguardia y ha cobrado especial visibilidad al cumplirse los 500 años de la invasión europea al continente- una política de corte multicultural donde la cuestión de la diversidad y la diferencia era un tema que ocupaba a los propios organismos internacionales. La democracia multicultural plantea lo que podemos resumir en la consigna “respeto a la diferencia” que necesita siempre de un asistente y un asistido. La igualdad de derechos ante la Ley garantiza el desarrollo del sistema democrático o, en términos de Savater, “priorizar factores étnicos nos retrotraería al derecho tribal”.


A la luz de estas expresiones, podemos retomar la idea de las ya superadas propuestas de los albores de la antropología que creían en la existencia de culturas estáticas y diferentes ocupando distintos estadios en el proceso evolutivo. El evolucionismo cultural ha sido superado en una disciplina como la antropología, que ha protagonizado profundos debates al interior del propio campo en los cuales la cuestión en torno al concepto cultura, ha sido fundamental. Esta visión que Savater expone advirtiendo el riesgo o el problema de un retroceso al “derecho tribal” combina, al menos, dos cuestiones íntimamente ligadas: por un lado la idea de retrotraer a una suerte de estadio anterior, pre-político, diría Savater. Por otro lado, y como consecuencia, el derecho tribal como resultante de  esa involución. Nada muy lejos de la ideología que construyó a los estados nacionales de América, donde lo blanco y europeo representaba el progreso, el modelo a construir frente al atraso indígena.


A modo de síntesis final, podemos decir que la idea de una ciudadanía democrática que no es étnica y la creencia de que la democracia occidental, léase la racionalidad europea, garantiza “una pluralidad más o menos amplia”, supone una visión enraizada en el propio concepto de Estado moderno como solución a los relativismos culturales. No obstante, su preocupación por una sociedad plural, democrática y con iguales derechos, poco dice si no se la problematiza en términos más complejos y profundos. Porque una política multicultural entiende a la democracia de la misma manera en que se presenta el mensaje de Savater: mostrando que siempre hay un otro, grupos a los que se los llama minorías que presentan identidades culturales casi estáticas que se diferencian de la condición política. Como respuesta al multiculturalismo y sus preocupaciones por asistir a esos grupos diferentes, exóticos que ante todo son subalternos, la corriente intercultural pretende considerar el conflicto. Esto es, admitir las luchas y tensiones que se dan dentro de los estados entre grupos que ante todo son personas que coexisten. Es decir, personas que se identifican y son identificados como cualquiera de nosotros. Hay una línea muy delgada entre “nosotros” y los “otros” que no puede ser establecida tan tajantemente como la plantea Savater. La presencia de inmigrantes en un país no implica una cerrazón homogénea que le atribuye una identidad compartida. En todo caso, la pertenencia a un grupo, cualquiera sea, lejos de diferenciarse de la condición política, muchas veces  representa un reclamo o acción política que interpela al Estado moderno. Y, en ese sentido, la propuesta del interculturalismo difiere de la noción de tolerancia o “aceptación de lo diferente”. En todo caso, busca asumir y reconocer las luchas como parte de un conflicto que no puede soslayarse. A modo de ejemplo Savater dice que las personas “van adoptando o desechando formas de ser (…) somos vascos, catalanes, bisexuales, filatélicos sin fronteras”, pero todo eso estaría supeditado a nuestra condición de ciudadanos. La visión de Savater expresa una visión racional del mundo, al mejor estilo positivista. Olvida, como es común en estos tiempos, la condición de clase de las personas, por ejemplo. Savater desconoce que los conflictos identitarios no necesaria o exclusivamente tienen que ver con lo que él llama “identidad cultural”. En todo caso, lo que le falta a su artículo es esa visión antropológica de desnaturalización de lo obvio. De distanciamiento con el sentido común que explica el mundo desde los valores racionales de la democracia occidental.  Ciudadanía, Estado de Derecho, Democracia. Identidad, cultura, pre-políticos, derecho tribal vs democracia civilizada y blanca.


El problema de éste artículo no es de Savater. El ha hecho pública su visión acerca de la cuestión sobre la independencia de Cataluña y no es nuestra intención entrometernos en ese tema ni en su posición al respecto. El problema es que los analistas políticos que se legitiman en los medios de comunicación contienen toda una serie de conceptos modernos que no alcanzan para explicar la convivencia al interior de los estados o de los pueblos y mucho menos las relaciones interpersonales. Lejos de clarificar, en el análisis político hegemónico, se acentúa la reproducción de expresiones generales y de sentido común donde el mejor ejemplo es el uso indiscriminado de la palabra cultura. Ningún antropólogo que se considere serio será capaz de atreverse a opinar de medicina, más que poder acercar algunos aportes vinculados a la cuestión social, tradiciones, etc. Mucho menos acerca de los avances en el tratamiento de enfermedades o vacunas. No sucede lo mismo con los términos cultura, etnia, diversidad, etc. Se necesita complejizar el debate y no dar respuestas acabadas. Es por eso que necesitamos incorporar preguntas antropológicas, experiencias de campo o etnografías que ayuden a restarle modernidad a los conceptos y que comprendan que no hay ciudadanía, ni Estado ni política sin conflicto. Sea étnico, cultural identitario, etc. Porque la concepción de la tan añorada democracia moderna no es ajena a la propia composición del sistema capitalista y desatender sus complejidades y su naturaleza desigual, es negar que la problemática de la identidad étnica o cultural que preocupa a algunos analistas es, ante todo la problemática por la desigualdad, la subalternidad y la marginación de las personas, dada por un sistema de jerarquías sociales.




Referencias bibliográficas


Fernández Bravo, Nicolás (2013) “¿Qué hacemos con los afrodescendientes? Aportes para una crítica de las políticas de la identidad”. En Cartografías afrolatinoamericanas. Bs As, Biblos


Tubino Arias-Schreiber, Fidel. Interculturalizando el multiculturalismo. Lima: PUC del Perú, 2002






[i] Lic. Antropología Social y Cultural, Universidad Nacional de San Martín. Argentina
[ii] Este artículo aparece publicado en la versión impresa del diario Clarín. Argentina, domingo 30 de noviembre de 2014, pág 44.

sábado, 19 de abril de 2014

Mónica García. Reseña de: Puertas Romo, Maira (2010) Del color de la piel al racismo. Prácticas y representaciones sobre las personas en el contexto escolar bogotano. Bogotá. Universidad Nacional de Colombia. http://www.bdigital.unal.edu.co/8518/

Mónica García

http://www.ekilikua.com/img/laminas/lamcimarrweb.jpg
Nacida en España, formada como pedagoga, Maira Puertas Romo, ha cosechado una nutrida experiencia en el ámbito escolar. Su interés por las formas reproducción de las diferencias socioculturales, la ha llevado a participar activamente de movimientos sociales y relacionarse con personas inmigrantes en su país natal. Durante la década de 1990, con el auge de la inmigración latinoamericana en España, participó de distintas actividades políticas y encuentros dedicados a problemáticas de diversidad cultural y “multiculturalismo” que empezaban a  formar parte de discursos y agendas oficiales internacionales. Vinculada a una Organización No Gubernamental dedicada al problema de desplazados políticos, llegó a Colombia donde se estableció y comenzó su maestría en Antropología Social y cuya tesis ha dado origen al trabajo analizado aquí.
Desde un comienzo se traza el objetivo peguntarse por las prácticas y representaciones mediante las cuales se expresa el racismo. Especialmente le interesa estudiar la reproducción del mismo en el espacio escolar y las distintas formas que éste adopta tanto en estudiantes como docentes. El desarrollo de su investigación tiene lugar en dos instituciones educativas que le permiten abrir un amplio abanico de edades que incluyen la niñez y la adolescencia y que intervienen en el ámbito escolar.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Antropología aplicada para la transformación. Informe: Relaciones Sociales y situación laboral en el marco del Programa Argentina Trabaja- Inclusión Social con Trabajo.

Mónica García     

Resumen                                                          
                                                                                                                                        
El presente informe fue elaborado en el marco del área de Antropología Aplicada de la Universidad Nacional de Gral. San Martín. Este trabajo de investigación presenta distintos datos y sugerencias que pretenden dar cuenta de la necesidad de atender factores como las relaciones entre vecinos de un barrio; la confianza en el referente y, especialmente, la importancia de constituirse en una cooperativa de servicios donde poder aprovecharlos diferentes saberes. Se parte de la hipótesis de que a partir de la realización de actividades sustentables por parte de nuevas cooperativas se logarán sólidos argumentos para una mayor inserción de trabajadores desocupados así como también un importante espacio de socialización e interacción que repercutirá directamente en la vida de jóvenes y sus familias en barrios actualmente segregados.

domingo, 10 de febrero de 2013

Socialismo e interculturalismo. Aportes para abrir un debate acerca de las “verdades” de la modernidad



Ponencia presentada para las III Jornadas Internacionales de Investigación y Debate Político organizadas por el Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales.

Mesa: ¿Qué es el Socialismo?

 

Fernández, Sergio  y  García, Mónica


Introducción  
Frente a la pregunta ¿Qué es el socialismo? resulta inevitable preguntarse por dónde comenzar a abordar el problema. Desde este lugar, el presente trabajo defraudará a quienes esperen  una conclusión exacta y precisa que permita servirnos de definición cerrada para explicar el Socialismo y liberar así a nuestra conciencia de preguntas Sin embargo no hay dudas de que, para empezar a hablar de Socialismo debemos acordar mínimamente que se trata de la búsqueda de una sociedad donde se eliminen definitivamente las clases sociales, donde los pueblos logren vivir en comunidad siendo dueños no sólo de su fuerza de trabajo sino de los medios de producción. Este pequeño punto en el que podemos empezar a considerar la cuestión, supone en definitiva que para poder lograrlo, será necesario terminar con la propiedad privada de los medios de producción, tal como enseñara el propio Karl Marx, despojando a la burguesía urbana y rural del control de los mismos.
Ahora bien, lograr el control de los medios de producción y ponerlos en manos de los trabajadores resume, a muy grandes rasgos, la noción de la relación dialéctica que rige en la sociedad donde las clases sociales están en constante tensión y necesariamente el conflicto cobra un rol protagónico. Conflicto dado básicamente por la lucha de clases. Esta muy escueta y algo simplista aproximación al marxismo pretende dejar en claro en las siguientes líneas, nuestra postura como autores que plantean el  problema sobre ¿Qué es el Socialismo? a partir los principios del marxismo.

sábado, 26 de enero de 2013

Carta Abierta a la Sra. Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández. A propósito de asesinatos a la comunidad Qom y otras comunidades indígenas y campesinas

La siguiente es una carta redactada por la La Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena. Dirigida a la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández, tiene por objeto llamar a la implementación de medidas a fin de atender las sucesivas violaciones a los Derechos Humanos producto de las sistemáticas prácticas represivas, los constantes desalojos y los cada vez más frecuentes asesinatos. Una problemática escondida o abordada superficialmente por los medios masivos de comunicación (entendiendo como masivos desde el Grupo Clarín hasta la televisión y la radio pública). Desde nuestro espacio "A perder la Razón", Mónica García y Sergio Fernández, adherimos y nos sumamos a aunar los reclamos y las luchas en pos de la defensa de los de los derechos cada vez más vulnerados de las comunidades y que obliga a un urgente debate acerca de las consecuencias de un modelo socioeconómico en el que los agronegocios funcionan como socio clave. A modo de ejercicio metodólogico (e ideológico) proponemos una reflexión hacia dentro de cada uno de nosotros, primero y hacia afuera, después en la que nos detengamos a pensar en algo que supera a la coyuntura nacional. La supera pero también la contiene: reflexionemos acerca de qué entendemos por progreso, crecimiento y racionalidad económica. Palabras clave de un sistema de vida que debemos problematizar incluyendo la tan olvidada palabra capitalismo. Al mismo tiempo proponemos un debate más profundo (y acorde con tiempos de bicentenarios como los que corren) en el que podamos incluir la discusión acerca de los Estados Nacionales y la interculturalidad.

Mónica García-Sergio Fernández.


Para adherir a la carta escribir a: gabicolombina@yahoo.com.ar

viernes, 11 de enero de 2013

Alteridades, representaciones e interacciones en la lucha por la vivienda. El caso de la ex AU3

Por Mónica García                                                     

Introducción. Acercamiento y puesta en contexto 
                                                                                                                                                                                                      
http://www.ambito.com/diario/2009/0824/imagenes/Not_20090824_478461.jpgEl siguiente trabajo forma de parte de una investigación actualmente en curso que estoy desarrollando junto a los habitantes de la Traza ex AU3. Los vecinos de la traza, como se autodenominan los integrantes del barrio llevan  adelante una larga historia de luchas, conflictos y diferentes formas de socialización que se inscriben en el marco de la problemática habitacional de la Ciudad de Buenos Aires. La historia se remonta al año 1981 cuando el intendente de la Dictadura Militar, el Brigadier Osvaldo Cacciatore intentó llevar adelante la construcción de la Autopista Central 3 (Au3) cuyo trazado se extendía desde la intersección de Av. Gral. Paz y Acceso Norte hasta Nueva Pompeya. El trazado de la Autopista 3 o Autopista Central (en adelante ex Au3 o simplemente La Traza) significaba la división Este-Oeste de la Capital Federal. Implicó la expropiación de inmuebles que quedaron en manos de la Municipalidad Ciudad de Buenos Aires previa indemnización de los propietarios.

martes, 8 de enero de 2013

Ex Au 3. Parte II: Alteridad. Espacialidades, representaciones y vínculos.



En este apartado pretendo describir alteridades existentes entre ocupantes y propietarios. Entre vecinos de La Traza y Frentistas. Las características físicas de la Traza presenta casas de muchos años de antigüedad, mayormente precarias.  La división física entre la Traza y el frente está dada principalmente por las calles que actúan como límites. Es decir que, al caminar por el barrio puede notarse la diferencia de una vereda a la otra. Mientras que en una vereda se observa la precariedad, el hacinamiento en viviendas multifamiliares y los terrenos baldíos, en la vereda del frente se destacan casas imponentes y edificios altos. De igual modo, pese al nivel socioeconómico elevado de los propietarios, existen zonas en que las viviendas frentistas se muestran un poco más humildes y son habitadas por personas de clase media, algunas de ellas propietarias y otras no. La Traza no presenta las características espaciales de algunos barrios marginados o de villas miserias donde se identifica un adentro y un afuera. Donde hay que entrar y salir del barrio. En este caso se trata de un barrio que muestra sus contrastes al mismo tiempo que muestra una muy marcada y visible interacción entre unos y otros.